Cuándo pedir ayuda

Las experiencias traumáticas son situaciones de indefensión y de desprotección en que las personas sienten que han perdido el control sobre sus vidas, y ya no tienen acceso a fuentes de seguridad. Estas situaciones pueden ser puntuales, como un accidente de coche, una agresión, un atraco, una caída con lesiones graves, y hasta una crisis de ansiedad. Además, existen experiencias traumáticas que se van acumulando a lo largo de la vida, cuando las personas quedan expuestas de manera repetida a malos tratos, abusos, negligencia por parte de los padres o de los cuidadores, y otras fuentes de indefensión o peligro.

A raíz de estas experiencias negativas se experimentan dificultades en la vida presente, las más frecuentes de las cuales son ansiedad, problemas de manejo de las emociones, aislamiento, decaimiento, depresión, fenómenos disociativos, baja autoestima, dificultades para establecer relaciones seguras y duraderas, adicciones, somatizaciones y desarreglos de la ingesta y del sueño.

Habitualmente, no se piensa en la relación de estas dificultades con las experiencias sufridas, y puede que éstas ni siquiera se recuerden. En lugar de ello, se sufren las secuelas que deja, y se busca sin cesar una solución para estar mejor, que, sin embargo, se obtiene sólo parcialmente o temporalmente, o que nunca llega.

Mi enfoque terapéutico está basado a sanar las partes de la persona que fueron heridas y a reprocesar las experiencias pasadas, de manera que queden situadas en el pasado y no afloren en el presente. Se trata de un abordaje que presta atención a sensaciones y movimientos, más que a la narración, con base en la práctica de la conciencia plena y fundamentado en la neurociencia.